La Charía se instala como profesión reglada por el Estado para atracar empresas
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11/01/26 - César Vidal y Cristina Seguí continúan la exposición de “La Charo” como animal mitológico del feminismo institucional: la militante ideológica rigorista al servicio del poder. En este episodio analizan cómo el Gobierno ha decidido regular este activismo como una profesión, dando lugar a la figura del “Agente de Igualdad”, con titulación oficial, acceso a empresas y una capacidad de intervención real. No se trata de una innovación, sino de la legalización masiva de cuadros ideológicos financiados con dinero público.
Mientras se multiplican los vigilantes del lenguaje y de la vida laboral para perseguir al disidente y al crítico con el movimiento feminista, 785 menores tutelados han desaparecido en Canarias. Entre ellos, 13 niñas han sido captadas por una red criminal transnacional de tráfico sexual y de menores. El contraste resulta demoledor: el Gran Hermano ideológico feminista crece como un comisariado político omnipresente, mientras se abandona a su suerte a las niñas tuteladas, víctimas del tráfico de personas.
En su análisis, Vidal y Seguí exponen cómo ONG, empresas pantalla y distintas administraciones han convertido la tutela de menores y la inmigración en un negocio opaco y altamente rentable, con un Estado que lejos de actuar como freno, funciona como engranaje esencial del sistema.