45 años del golpe del 23-F - 23/02/26
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En este Editorial, César Vidal conmemora el 45º aniversario del golpe del 23-F (23 de febrero de 1981) reconstruyendo el contexto que llevó a la dimisión de Adolfo Suárez y a la intentona golpista. Repasa el desgaste político de Suárez —el distanciamiento del rey Juan Carlos, las luchas internas en la UCD, la ofensiva del PSOE, la falta de apoyo de la Conferencia Episcopal y el clima de crisis económica—, en paralelo al auge del terrorismo de ETA y al malestar de sectores militares tras la legalización del Partido Comunista.
A partir de ahí, el editorial ofrece una cronología detallada del 23-F: el asalto de Tejero al Congreso, la torpeza que dejó imágenes televisadas que desacreditaron el golpe, la salida de tanques en Valencia con Milans del Bosch, los movimientos fallidos para controlar Madrid, y el intento del general Alfonso Armada de imponer un “gobierno de concentración” con políticos de distintos partidos. Según Vidal, el plan se frustró por la negativa de Tejero y por la actuación del rey, que telefoneó a los mandos militares, vetó a Armada y finalmente compareció en televisión de madrugada para defender la Constitución.
El programa subraya también la reacción de actores nacionales e internacionales: el papel de El País y la SER al posicionarse contra el golpe, la pasividad de la Conferencia Episcopal hasta que el fracaso fue evidente, y una actitud exterior que califica de reveladora, con EE. UU. tratando el asunto como “interno” y reaccionando tarde.
En su análisis final, César Vidal critica las versiones interesadas que, a su juicio, se han impuesto con el paso del tiempo: desde el relato que atribuye la resistencia al “pueblo y los sindicatos” hasta la tesis de una extrema derecha que culpa al rey como “traidor”. Sostiene que el 23-F dejó al descubierto la fragilidad institucional, el egoísmo de las élites (partidos, sindicatos, finanzas e Iglesia) y el miedo social a defender la libertad. Conecta ese diagnóstico con la España actual, llamando a no caer en el desánimo y a “ponerse en pie”, rematando con un dato simbólico: mientras se escuchaba el editorial, la deuda pública habría aumentado en torno a 7 millones de euros, beneficiando —afirma— a los mismos intereses que salieron favorecidos tras el 23-F.